viernes, 14 de agosto de 2026

Windows 3.10 Italiano (En el Bunker)


Recordando viejos tiempos: Arrancando Windows 3.10


Para los apasionados de la informática retro y los sistemas clásicos, hay pocos sonidos tan satisfactorios como el zumbido de un disco duro antiguo cargando los archivos del sistema operativo.
Hoy vamos a hacer un pequeño viaje en el tiempo para recordar cómo se iniciaba la interfaz gráfica que sentó las bases de la informática moderna en los años 90.

A diferencia de los sistemas operativos actuales, en aquellos días encender el ordenador nos dejaba primero frente a la clásica línea de comandos de MS-DOS. Desde ahí, todo dependía de un simple comando:


Al pulsar Enter, el sistema comenzaba a cargar los controladores de 16 bits, el Administrador de Programas y el icónico logotipo de Windows con sus cuatro colores característicos flotando en pantalla.


Ficha Técnica de la Época

Sistema Operativo: Microsoft Windows 3.10
Año de lanzamiento: 1992
Memoria RAM requerida: 1 MB (recomendado 2 MB o más)
Arquitectura: Entorno operativo de 16 bits sobre MS-DOS
Gestión de memoria: Modo Real, Modo Estándar y Modo Extendido 386

Los imprescindibles del Administrador de Programas
Una vez dentro, el escritorio minimalista y las ventanas flotantes del Program Manager nos recibían con los accesorios y juegos clásicos que nos acompañaron durante horas:

El Buscaminas y el Solitario: Horas de entretenimiento asegurado que venían integradas por defecto para aprender a dominar el uso del ratón.

El Panel de Control: Donde podíamos cambiar los colores de los "cuadros de diálogo" y personalizar los esquemas visuales básicos.

El Bloc de Notas y el Paintbrush: Las herramientas sencillas pero funcionales para redactar textos planos y hacer nuestros primeros pinitos con el dibujo digital en 256 colores.

Volver a levantar una máquina de esta época, configurar la memoria convencional y ver cómo fluye el sistema en equipos antiguos es todo un recordatorio de cómo ha evolucionado el hardware y el software en apenas unas pocas décadas.

¿Conservas algún equipo retro funcionando en casa con sistemas operativos clásicos? ¡Déjanos tus comentarios abajo!

sábado, 1 de agosto de 2026

El Abuelo de los Portátiles

¿Quién no ha llevado alguna vez un portátil fino y ligero en la mochila? Hoy en día nos parece lo más normal del mundo, pero a principios de los años 80 el concepto de "ordenador portátil" significaba otra cosa muy distinta. Significa calzarse las zapatillas de deporte, coger aire y levantar una mole de más de 13 kilos con forma de maleta.

Hoy en el búnker abrimos el capó de una auténtica leyenda de la arqueología informática: 

El IBM Portable Personal Computer (Modelo 5155).



¿Qué demonios era esto?
Para entender a esta bestia parda hay que viajar en el tiempo hasta 1984. 

Por aquel entonces, los ordenadores de sobremesa mandaban con mano de hierro, pero los profesionales que viajaban (técnicos, contables, ingenieros) necesitaban llevarse la potencia de cálculo a clientes o a oficinas remotas.

Compaq había dado el campanazo poco antes con su Compaq Portable, y el gigante IBM no podía quedarse de brazos cruzados. ¿Su respuesta? Coger la arquitectura interna de su mítico IBM PC/XT, meterla dentro de un chasis de aluminio y plástico reforzado con asa de transporte, añadirle un monitor de tubo y empaquetarlo todo con aspecto de maletín industrial.

Radiografía técnica: por dentro de la maleta

Aunque por fuera parezca una caja de herramientas pesada, técnicamente era una auténtica máquina de trabajo para su época:

El corazón (CPU): Montaba un microprocesador Intel 8088 a 4.77 MHz. Sí, has leído bien: megahercios, no gigahercios. Una potencia que hoy en día hace sonrojar a cualquier reloj inteligente, pero que en los ochenta movía el mundo.

Memoria RAM: Venía habitualmente con 256 KB o 640 KB de memoria RAM (de los cuales muchos programas solo soñaban con ver completos).

Almacenamiento: Nada de discos duros ultrarrápidos ni SSDs. Aquí mandaban las dos unidades de disquete de 5¼ pulgadas (de doble cara y doble densidad, con una capacidad de 360 KB cada uno). ¡El sonido al leer los disquetes y el parpadeo de las luces de actividad eran pura música celestial!

La pantalla: Un monitor integrado de tubo de rayos catódicos (CRT) de 9 pulgadas con el icónico fósforo ámbar (o verde en otras variantes). Contraste puro y duro para los ojos, ideal para dejarse las pestañas picando código o mirando líneas de comandos en verde/ámbar brillante.




El teclado: Una auténtica obra de ingeniería. Va integrado en la propia tapa frontal de la maleta: lo sueltas, lo despliegas y se conecta mediante un cable de teléfono en espiral. El tacto mecánico y el sonido de las teclas son el orgasmo de cualquier mecanógrafo retro.




El encanto de lo analógico en el búnker

Poder encender hoy en día una máquina como esta, ver cómo arranca directamente en MS-DOS desde el disquete y comprobar que la electrónica de hace cuarenta años sigue respondiendo al interruptor es una sensación indescriptible.

Tiene pegatinas de inventario de la época, marcas de uso que huelen a despacho técnico alemán y un peso que te recuerda que la informática pesaba... literalmente.

Conservar reliquias como el IBM 5155 no es solo acumular chatarra tecnológica; es salvaguardar los cimientos sobre los que hoy montamos nuestros servidores, nuestras redes y nuestros blogs.

¡Seguimos rescatando historia viva para el búnker!

Esteban Lorenzo 
Paz Extrema