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sábado, 1 de agosto de 2026

El Abuelo de los Portátiles

¿Quién no ha llevado alguna vez un portátil fino y ligero en la mochila? Hoy en día nos parece lo más normal del mundo, pero a principios de los años 80 el concepto de "ordenador portátil" significaba otra cosa muy distinta. Significa calzarse las zapatillas de deporte, coger aire y levantar una mole de más de 13 kilos con forma de maleta.

Hoy en el búnker abrimos el capó de una auténtica leyenda de la arqueología informática: 

El IBM Portable Personal Computer (Modelo 5155).



¿Qué demonios era esto?
Para entender a esta bestia parda hay que viajar en el tiempo hasta 1984. 

Por aquel entonces, los ordenadores de sobremesa mandaban con mano de hierro, pero los profesionales que viajaban (técnicos, contables, ingenieros) necesitaban llevarse la potencia de cálculo a clientes o a oficinas remotas.

Compaq había dado el campanazo poco antes con su Compaq Portable, y el gigante IBM no podía quedarse de brazos cruzados. ¿Su respuesta? Coger la arquitectura interna de su mítico IBM PC/XT, meterla dentro de un chasis de aluminio y plástico reforzado con asa de transporte, añadirle un monitor de tubo y empaquetarlo todo con aspecto de maletín industrial.

Radiografía técnica: por dentro de la maleta

Aunque por fuera parezca una caja de herramientas pesada, técnicamente era una auténtica máquina de trabajo para su época:

El corazón (CPU): Montaba un microprocesador Intel 8088 a 4.77 MHz. Sí, has leído bien: megahercios, no gigahercios. Una potencia que hoy en día hace sonrojar a cualquier reloj inteligente, pero que en los ochenta movía el mundo.

Memoria RAM: Venía habitualmente con 256 KB o 640 KB de memoria RAM (de los cuales muchos programas solo soñaban con ver completos).

Almacenamiento: Nada de discos duros ultrarrápidos ni SSDs. Aquí mandaban las dos unidades de disquete de 5¼ pulgadas (de doble cara y doble densidad, con una capacidad de 360 KB cada uno). ¡El sonido al leer los disquetes y el parpadeo de las luces de actividad eran pura música celestial!

La pantalla: Un monitor integrado de tubo de rayos catódicos (CRT) de 9 pulgadas con el icónico fósforo ámbar (o verde en otras variantes). Contraste puro y duro para los ojos, ideal para dejarse las pestañas picando código o mirando líneas de comandos en verde/ámbar brillante.




El teclado: Una auténtica obra de ingeniería. Va integrado en la propia tapa frontal de la maleta: lo sueltas, lo despliegas y se conecta mediante un cable de teléfono en espiral. El tacto mecánico y el sonido de las teclas son el orgasmo de cualquier mecanógrafo retro.




El encanto de lo analógico en el búnker

Poder encender hoy en día una máquina como esta, ver cómo arranca directamente en MS-DOS desde el disquete y comprobar que la electrónica de hace cuarenta años sigue respondiendo al interruptor es una sensación indescriptible.

Tiene pegatinas de inventario de la época, marcas de uso que huelen a despacho técnico alemán y un peso que te recuerda que la informática pesaba... literalmente.

Conservar reliquias como el IBM 5155 no es solo acumular chatarra tecnológica; es salvaguardar los cimientos sobre los que hoy montamos nuestros servidores, nuestras redes y nuestros blogs.

¡Seguimos rescatando historia viva para el búnker!

Esteban Lorenzo 
Paz Extrema 

jueves, 11 de junio de 2026

MS-DOS 5.0 (La singularidad)

MS-DOS 5.0: La piedra angular del "Búnker" y el fin de las pesadillas de memoria.


Hablar de MS-DOS 5.0 no es hablar de un simple sistema operativo; es hablar del momento en que los entusiastas de la informática empezamos a sentir que teníamos el control total de nuestros equipos. Lanzado en 1991, este sistema marcó un antes y un después, y hoy, en El Búnker, lo celebramos como se merece.

¿Por qué fue un salto cuántico? 

Si viviste los tiempos del MS-DOS 3.x o 4.0, sabrás que gestionar la memoria era poco menos que un deporte de riesgo. 


Con el 5.0, Microsoft cambió las reglas del juego:Gestión inteligente (HIMEM.SYS y EMM386.EXE): Por fin pudimos cargar el sistema operativo en la HMA (High Memory Area). ¿El resultado? Libramos memoria convencional (esos sagrados 640 KB) para que los juegos y aplicaciones pesadas volaran.


El nacimiento del QBasic: 

Sustituyó al antiguo GW-BASIC. 


Fue la puerta de entrada a la programación para toda una generación. Muchos de nosotros escribimos nuestras primeras líneas de código gracias a él.

El DOS "amigable": Con herramientas como DOS Shell y un mejorado EDIT, trabajar en consola dejó de ser una tortura para convertirse en un entorno productivo y potente.

MS-DOS 5.0: El punto de inflexión del hardware. Documentación y preservación en El Búnker.

1. El salto cuántico: Gestión de memoria y QBasic

Si antes del 5.0 gestionar la memoria era un deporte de riesgo, con esta versión todo cambió. La introducción de HIMEM.SYS y EMM386.EXE nos permitió cargar el sistema en la HMA (High Memory Area), liberando los sagrados 640 KB de memoria convencional. ¿El resultado? Los juegos y aplicaciones complejas empezaron a correr como nunca antes. Además, la llegada del QBasic marcó el fin de la era del GW-BASIC y nos abrió las puertas a la programación estructurada.

2. El rigor del coleccionista: De la versión 3.3 al 5.0

En El Búnker no solo guardamos hardware; preservamos historia. Mi archivo personal ha crecido recientemente y ahora cuenta con una cronología técnica que va desde el MS-DOS 3.3 hasta el 5.0.

MS-DOS 3.3: El sistema de la era de hierro. Sencillo, directo y esencial.


El "Gordo" (GW-BASIC): Conservar el manual original del GW-BASIC es un acto de rigor. Ese tomo no es solo papel; es la biblia que nos enseñó a programar línea por línea.


MS-DOS 5.0: La culminación de la madurez. Tener tanto la versión Full como la Upgrade precintadas me permite explicar a mi comunidad cómo Microsoft gestionaba la fidelidad de sus usuarios hace más de tres décadas.


3. ¿Por qué esto es patrimonio?

Mucha gente ve cartón y disquetes viejos. Yo veo la evolución de la infraestructura informática. Cada manual, cada precinto NOS (New Old Stock), y cada comando guardado en estos archivos es una pieza del puzzle que nos permite entender cómo llegamos a la tecnología actual.

Tener estas piezas juntas es un privilegio. No es solo coleccionismo; es documentación histórica. El Búnker se ha convertido, gracias a vosotros, en un referente mundial, y estas piezas son las que sostienen ese legado.

Y ahora, os toca a vosotros:

Esta entrada es para los que estuvisteis allí. ¿Cuál fue el primer comando que escribisteis en una pantalla negra? ¿Qué juego recordáis haber configurado "a mano" en vuestro config.sys o autoexec.bat para que arrancara? Dejad vuestra historia en los comentarios; las leeré todas.

viernes, 5 de junio de 2026

Microsoft Windows Server del 3.1 al 2019

 ¡Que tal, familia del Búnker!


Hoy traigo al banco de trabajo algo que llevaba tiempo queriendo organizar. Ya sabéis que aquí en el Búnker de Vigo no somos de tirar nada, y mucho menos si hablamos de historia viva de la informática. Me he puesto a sacar las cajas —todas originales y físicas, nada de descargas sospechosas— y me he dado cuenta de que tengo una cronología de sistemas operativos de red de Microsoft que es para ponerse a llorar de emoción.

Desde el "abuelo" hasta lo más actual, aquí os dejo el repaso de lo que tengo en el inventario, porque cada una de estas cajas cuenta cómo hemos llegado hasta donde estamos:

Windows 3.1 for Workgroups: ¡El punto de partida! Fue el primer paso real para que nuestros equipos empezaran a "hablar" entre ellos en red de una forma medianamente coherente. Un auténtico clásico de la era de los disquetes.


Windows Workgroup Add-on: El complemento que le dio potencia 32-bit a la red cuando todavía estábamos dando los primeros pasos serios. Imprescindible en cualquier colección de época.

Windows NT Server 4.0: La roca. Un sistema que marcó una época por su estabilidad. Esta edición que tengo, con su pegatina del "Año 2000" y el Option Pack, es una joya que recuerda aquellos tiempos en los que configurar un servidor web era un arte.


Windows 2000 Server: El cambio de juego. Con este sistema llegó el Active Directory, y ahí es donde la gestión de redes se puso seria. Tener la pareja Server y Professional original es un orgullo para cualquier coleccionista.


Windows Server 2003: Muchos lo consideran el sistema más equilibrado que hizo Microsoft. Estable, sin florituras y diseñado para durar. Un estándar que se quedó en las empresas años después de que salieran versiones nuevas.


Windows Server 2008 R2: Para mí, uno de los mejores saltos técnicos. La optimización de la gestión de memoria y el rendimiento que dio este sistema fue un salto cuántico respecto a lo anterior.


Windows Server 2012 Essentials: Aquí ya empezamos a ver cómo el servidor se hacía más "amigable" y empezaba a coquetear con la integración moderna.


Windows Server 2019 Standard: La potencia actual. La modernidad dentro del Búnker. La prueba de que, aunque nos guste lo antiguo, también sabemos trabajar con las máquinas que mueven el mundo a día de hoy.


De la "oficina con disquetes" a la "infraestructura global": Mi comparativa personal

Si nos ponemos a comparar el Windows 3.1 for Workgroups con el Windows Server 2019 Standard, nos damos cuenta de que hemos pasado de "jugar a las redes" a gestionar el mundo digital. Aquí las diferencias clave que vemos en el Búnker:

La instalación (El ritual):

3.1 for Workgroups: Era un arte. Te tirabas media tarde cambiando disquetes, configurando IRQs y direcciones de memoria base para que la tarjeta de red no se peleara con la tarjeta de sonido. Si no sabías qué era un jumper, no tenías red.

2019 Standard: Es una instalación automatizada. Casi antes de que te des cuenta de que has insertado el medio, el sistema ya ha detectado todo el hardware y está listo para empezar a trabajar con virtualización y contenedores.

La gestión de usuarios (Del "qué pasa" al "Active Directory"):

3.1: Básicamente, la "red" era compartir una carpeta y rezar para que nadie la borrara por error. No había permisos complejos, era todo confianza y esperanza.

2019: Aquí manda el Active Directory. Puedes controlar hasta el último clic que da un usuario en la otra punta del mundo. Es seguridad total, jerarquía y políticas de grupo que te permiten dormir tranquilo.

La potencia (Del "puedo abrir un documento" al "puedo mover una empresa"):

3.1: Era una capa sobre MS-DOS. Si el procesador (un 386 o 486) se cansaba, se quedaba colgado. Servía para lo justo: compartir una impresora y cuatro archivos en Excel.

2019: Es una bestia pensada para correr Hyper-V, virtualizar docenas de servidores a la vez y conectar todo con la nube. Es el cerebro de cualquier centro de datos moderno.

La fiabilidad (De "reiniciar por sistema" a "siempre activo"):

3.1: Reiniciar era parte del día a día. Si algo fallaba, el botón de reset era tu mejor amigo.

2019: Está diseñado para tener un uptime de años. Es una roca que, si está bien configurada, no sabe lo que es pararse.

En resumen:

Lo que empezó en 3.1 como una forma curiosa de unir dos PCs, hoy en 2026 es la columna vertebral de la economía mundial. Conservar la caja del 3.1 es recordar la esencia, y tener el 2019 es tener la herramienta.






miércoles, 27 de mayo de 2026

Resucitando mi Compaq ML350 G1

El Rescate: Salvando al ProLiant del olvido

Hay cacharros que no nacieron para acabar en la basura. Este Compaq ProLiant ML350 G1 tenía que haber terminado desguazado hace años, lleno de polvo y olvidado en algún almacén oscuro. Pero, cuando lo vi, supe que no podía dejarlo morir así. Tenía que volver a la vida.

¿Cómo empezó todo?

Cuando me hice con él, la cosa no estaba para tirar cohetes. Estaba hecho un asco: sucio, con ese tono amarillento que pillan las máquinas de aquella época, y con un aspecto de haber pasado años criando telarañas. 

Mucha gente habría visto chatarra, pero yo vi el ADN de Compaq puro y duro.

Pero el detalle que me hizo decir "este se viene conmigo sí o sí" fue cuando vi el frontal. Ahí seguía, colgada, la llave original del servidor. Y no una, ¡las dos! Encontrar un equipo de hace 26 años que todavía conserva sus llaves originales para abrir el chasis es casi un milagro. Ahí supe que esta máquina no había sido maltratada; simplemente, estaba esperando a que alguien con ganas la pusiera en marcha otra vez.

Mi política: O se hace bien, o no se hace

En esto del hardware retro soy muy tajante: no me valen las chapuzas. Nada de copias piratas, ni ISOs bajadas de cualquier sitio, ni apaños de mala muerte para salir del paso. O las cosas se hacen con piezas originales y como Dios manda, o directamente no las hago.

Mi objetivo no es solo que esto encienda, es recuperar la experiencia original del año 2000. Por eso, me he vuelto loco buscando hasta la última pieza, como esa placa base que pillé por 15 eurillos para poder sacarle el regulador de voltaje (VRM) y dejar el servidor fino, fino.

Puede que para algunos sea una tontería comerse tanto la cabeza, pero para mí, cuando el ProLiant arranca y ves que todo es auténtico... no tiene precio. Estamos devolviéndole la dignidad a una máquina que, en su día, era una bestia.

Capítulo 1: Anatomía de una bestia

Para que este ProLiant no fuera solo una caja de metal bonita, tenía que hacer que volviera a rendir como el primer día. No me valía con que encendiera, quería que fuera una auténtica bestia, exactamente igual a como salía de la fábrica de Compaq hace 26 años.

El "cerebro" doble

El ML350 tiene capacidad para dos procesadores, y obviamente, no iba a dejar que se quedara con uno solo. La búsqueda del segundo procesador fue importante: no cualquier Pentium III servía. Me hice con el modelo Pentium III EB a 600 MHz. ¿Por qué el "EB"? Porque es el que realmente aprovecha el bus de 133 MHz, que es el que marca la diferencia en rendimiento. Ver esos dos procesadores funcionando a la par en la pantalla de arranque es una satisfacción que no os podéis imaginar.

La jugada maestra: El VRM

Para que el segundo procesador funcionara, necesitaba el famoso VRM (el módulo que regula el voltaje). No era fácil de encontrar, pero me busqué la vida. Localicé una placa base donante que me costó 15 euros —más los gastos de envío—, la destripé y le saqué la pieza original.

Hay quien me dice que para qué me complico tanto. Pues porque es la única forma de que todo sea auténtico. Podía haber hecho un apaño, pero la gracia de esto es usar el hardware que toca. Así es como se hacen las cosas bien en el Búnker.

La estabilidad manda

Un servidor no es un PC de casa cualquiera, y para demostrarlo, le puse la RAM que le corresponde: Hyundai de 128MB ECC. El que sabe de esto, sabe que el ECC (Error Correction Code) es innegociable. Si quieres que una máquina de estas aguante encendida 24/7 sin errores ni tonterías, necesitas memoria con corrección de errores. Todo el conjunto, con sus disipadores pasivos que parecen sacados de un tanque, está montado para que, cuando el servidor empiece a trabajar, no se inmute.


Capítulo 2: El ecosistema Compaq (Mucho más que una torre)

Tener el servidor funcionando es una chulada, pero si le enchufas un monitor moderno de plástico barato o un ratón de luces del chino, te cargas toda la magia. En el Búnker, si nos ponemos, nos ponemos. Quería que, al sentarme delante de la máquina, me sintiera como un administrador de sistemas de finales de los 90. Y para eso, necesitaba el "trío calavera" original de Compaq.

El monitor Compaq P75: El gigante de cristal

Para este ProLiant no servía cualquier pantalla. Me busqué el Compaq P75, un monitor CRT de 17 pulgadas que es el compañero perfecto. No os imagináis lo que mola encenderlo y ver ese brillo de los tubos de antes. La imagen tiene una calidez que los paneles de ahora no pueden copiar. Ver la pantalla de arranque de la BIOS en este monitor, con sus colores y su resolución de época, es lo que le da sentido a toda la restauración. Es el que le toca por diseño y por año, y punto.


Teclado KB-9965 y Ratón MS-28: Tacto de hierro

Para manejar a la bestia, nada de cosas inalámbricas ni modernidades. Tengo el teclado Compaq KB-9965. El que lo ha probado sabe de qué hablo: es un teclado que suena y se siente robusto, de los que aguantan tralla de verdad. Estéticamente es clavadito al frontal del ML350, el mismo color beige, la misma calidad.

Y para rematar, el ratón Compaq MS-28. Es el kit completo, la "santísima trinidad" de Compaq. Cuando tienes la mano en ese ratón y estás tecleando en el KB-9965, la experiencia es total.

Una cápsula del tiempo en Vigo

Al final, lo que he montado es una estación de trabajo completa. No es solo una torre en el suelo; es un ecosistema donde todo encaja. Los colores, los materiales, el tacto... todo es Compaq original al 100%. Sentarse aquí es como viajar en el tiempo. Es flipante ver cómo, después de 26 años, si cuidas las cosas y buscas los periféricos que tocan, el equipo luce como si acabara de salir de la caja.

Capítulo 3: La llave del reino

Si habéis llegado hasta aquí, ya sabéis que en el Búnker no nos van las chapuzas. Pero el detalle que termina de cerrar este círculo no es un componente técnico, ni un procesador de alta gama, ni una pieza de placa base. Es algo que, en el 99% de los casos, desapareció hace más de dos décadas: las llaves originales del servidor.

Un milagro de 26 años

Encontrar un ProLiant ML350 de esta época ya es difícil. Encontrarlo en buen estado, más aún. Pero tener el juego de las dos llaves originales, las mismas que salieron de la fábrica con el servidor, es prácticamente un milagro. Lo normal es que se perdieran en la primera mudanza de oficina o que el administrador de sistemas de turno las tirara por ahí.

Pero ahí estaban. Las tengo conmigo. Y cuando las ves, te das cuenta de que no es solo metal: es la pieza que le faltaba a este puzzle para que estuviera completo.

El "Clac" que lo cambia todo

No os imagináis la satisfacción que da acercarse al frontal de la máquina, meter la llave en la cerradura y sentir ese giro metálico firme, ese "clac" auténtico al bloquear o desbloquear la puerta del chasis. Es un gesto que te conecta directamente con la gente que gestionaba estos servidores en el año 2000.

Ese sonido significa que la máquina está protegida, que el acceso al hardware está bajo control y, sobre todo, que la restauración es total. Tener el par de llaves originales le da al ML350 ese estatus de "Búnker dentro del Búnker". Es el toque final que le dice a cualquiera que mire la máquina: aquí no falta ni un tornillo, ni un detalle.

Es la guinda del pastel. Es una pieza que es, oficialmente, intocable.

Y así es como luce ahora



Esteban Lorenzo

Paz Extrema 


domingo, 24 de mayo de 2026

ThinkPad 755CSE: Lo que funciona, se queda (y lo que no, se adapta)

Si me habéis echado de menos estos cuatro días, es porque en el Búnker no se publican entradas por rellenar huecos. Se publica cuando hay algo que contar. Y hoy, la cosa va de "sobrevivientes".

He estado trasteando con mi IBM ThinkPad 755CSE. 

La realidad: la batería es un pisapapeles y la pantalla original ha tirado la toalla. Si esto fuera otro sitio diferente, iría directo al contenedor de reciclaje. 

Pero esto es el Búnker, y aquí las máquinas tienen otra oportunidad.

La situación es sencilla:

Pantalla externa por VGA.

Enchufado a la corriente permanentemente.

Sus características son:

Un procesador 486DX4 a 100MHz que sigue siendo más fiable que el 90% de lo que venden hoy en las tiendas ( Es broma compis)

Unos magníficos 16MB de RAM ( Los 8MB de serie + 8MB en tarjeta iCDRAM) 

Un HDD de 310MB ( Espacio inagotable jejeje)

Una pantalla DTSCN a Color de 12" de Matriz Activa (A color si)


Puertos de Expansión tenia un montón para la época:


1. El panel trasero (La zona de combate)

Al ser un portátil de diseño cuadrado y robusto, IBM aprovechó cada milímetro de la parte trasera (que suele ir tapada por una pequeña tapa abatible):

Puerto Serial (RS-232): El puerto de 9 pines clásico. Indispensable en su día para configurar routers, switches o conectar dispositivos de diagnóstico industriales.

Puerto Paralelo (LPT): El puerto de 25 pines (tipo D-sub). Era el estándar para las impresoras de matriz de puntos o láser de la época. También lo usábamos mucho para transferencia de archivos vía LapLink.

Puerto VGA (DB-15): El que estoy usando ahora mismo para sacar vídeo. Es el que le ha dado esa segunda vida como "sobremesa".

Puerto de teclado/ratón externo (PS/2): Es un puerto combo. Si tenías un divisor, podías conectar un ratón y un teclado externo a la vez. Es el puerto clásico de color morado/verde que todos recordamos.

Puerto de disquetera externa: IBM incluía un conector específico para poder usar una disquetera externa si habías retirado la interna para ganar espacio o poner otro módulo.

2. Los laterales


Aquí es donde la cosa se pone interesante por la capacidad de expansión:

Ranuras PCMCIA (Tipo II): 

Trae dos ranuras. Esta era la "magia" del portátil. Podías meter tarjetas de red (Ethernet 10Base-T), tarjetas módem, o incluso tarjetas de almacenamiento extra. Es la clave si algún día quiero meterlo en red local sin cables USB (que no tiene).

Puerto de audio (Line In/Line Out/Mic): Gracias al chip IBM Mwave, este portátil era una bestia multimedia para 1994. Tenía conectores Jack estándar para audio, algo que no era nada común en portátiles de esa gama de precio.



3. La zona inferior (El conector de Docking)

En la parte de abajo, el 755CSE tiene un conector de expansión enorme (tipo "bus de expansión"). Ese puerto es para conectarlo a la Dock I o Dock II de IBM. Si alguna vez consigo una base de estas, el portátil se convierte literalmente en una torre, añadiendo ranuras ISA completas para meter tarjetas gráficas de escritorio o tarjetas de red de alta velocidad. En modelos superiores.

Muchísima conectividad para su epoca 

Lo que necesitases podías conectarlo 

Detalles que lo hacen especial al IBM 755CSE

1 El teclado (Apertura tipo capó)

IBM diseñó el sistema de bisagras del teclado pensando en que un técnico pudiera cambiar el disco duro o la disquetera en medio de un aeropuerto o en una planta industrial sin necesidad de un destornillador. Es una arquitectura modular que hoy, con todo soldado y pegado con cola, parece ciencia ficción.


2 SuperChip Mwave

Lo curioso es que el portátil no tenía hardware dedicado para el módem o para el sonido. Todo se hacía por software. El chip Mwave se "reconfiguraba" al arrancar para decidir si quería ser una tarjeta de sonido, un módem de fax o un sistema de contestador automático. Fue un precursor de lo que hoy llamamos Software Defined Radio o procesadores integrados. Para 1994, era un concepto adelantado a su tiempo años luz.

3 La UltraBay

Podías quitar la disquetera y, en su lugar, insertar una segunda batería, un segundo disco duro o incluso un módulo de CD-ROM (en los modelos superiores). Era como un Lego jajaja. Esto permitía a los dueños configurar el portátil según el trabajo que tuvieran ese día.

4 La maravillosa "BlackBox"

IBM incluía herramientas de diagnóstico de bajo nivel integradas en la ROM. 

Si el equipo daba problemas, puedes entrar en el menú de test que comprueba físicamente cada pista de la placa base y cada bloque de memoria. 

Es un nivel de transparencia técnica total; el ordenador te dice exactamente qué componente estaba fallando.


¿Quién lo usaba? 

Este portátil no lo compraba un usuario doméstico; costaba cerca de 5000 dólares de la época.


Los perfiles típicos eran:

Ingenieros de Campo: Aquellos que necesitaban conectar el portátil a máquinas industriales o servidores remotos a través del puerto serie o paralelo. Era una máquina que aguantaba el polvo, las vibraciones y el trasiego de las fábricas.

Directivos de "Capa Alta": Era el maletín de lujo. Ejecutivos que necesitaban llevar sus hojas de cálculo de Lotus 1-2-3 o Excel 4.0 a todas partes y hacer presentaciones en proyectores externos.

Administradores de Sistemas: El usuario que necesitaba una máquina fiable para entrar por línea de comandos a servidores corporativos (a través de módem o conexión directa) y monitorizar redes.

Consultores Tecnológicos: Gente que necesitaba mostrar solvencia y profesionalidad. 

Un ThinkPad 755CSE en la mesa de una reunión era como llegar hoy con un equipo de trabajo de gama ultra-alta; gritaba "soy un profesional.

Esteban Lorenzo

Paz Extrema



jueves, 21 de mayo de 2026

Mi pequeña familia ProLiant: Un despliegue generacional


Hoy en el Búnker, del Ayer al Hoy, he realizado una reorganización táctica que hacía tiempo tenía pendiente. He reunido a gran parte de la familia ProLiant para hacer una foto de grupo que refleja años de búsqueda, restauración y mucha, mucha paciencia.

Desde los cimientos, con el histórico Compaq ProLiant ML350 G1, hasta la eficiencia de mi HP ProLiant ML30 Gen9, cada máquina que veis aquí tiene su propia historia y su propio lugar en la evolución de nuestra tecnología. 


Es un orgullo verlos a todos formados, casi como si estuvieran esperando a que alguien, con el equipo adecuado, les devuelva el protagonismo en el rack.

Sin embargo, como en toda familia, aún faltan algunos miembros para que la colección esté completa. Ahora mismo tengo el radar puesto en encontrar los eslabones que faltan: los ProLiant G6 y G7 son mis próximas metas para cerrar ese tramo generacional.


Pero no todo es esperar: ¡tengo buenas noticias! El HP ProLiant ML310 G4 ya está en camino hacia Vigo. 





En cuanto aterrice en el Búnker, pasará directamente a boxes para una inspección técnica completa, y por supuesto, os lo enseñaré en cuanto esté operativo.

Seguimos sumando historia, byte a byte. ¡El trabajo no se detiene!

Paz Extrema

Esteban Lorenzo

martes, 19 de mayo de 2026

Intel y la Supercomputación: Desarmando el Xeon Phi de 57 núcleos


Xeon Phi 31S1P: El Superordenador que se pinchaba en un PCIe

¿Qué pasa cuando Intel decide coger el concepto de un coprocesador matemático clásico y meterle dentro 57 núcleos independientes corriendo su propio sistema operativo Linux? El resultado es el Xeon Phi 31S1P, un monstruo del Metal Pesado directo de la arquitectura Knights Corner que hoy diseccionamos en El Búnker.

No es una tarjeta gráfica, no es un procesador normal... es un clúster entero de supercomputación metido en una tarjeta que necesita refrigeración pasiva industrial y que se alimenta con cables de gráfica de los gordos.


Las Especificaciones del Monstruo

Para los que nos gusta mirar bajo el capó con rigurosidad técnica, esto es lo que esconde este bicho en sus entrañas:

Núcleos: 57 núcleos físicos x86 (basados en la clásica arquitectura del Pentium original, pero hiper-vitaminados).

Hilos de ejecución (Threads): 228 hilos en paralelo (4 hilos por cada núcleo).

Frecuencia: 1.1 GHz de pura fuerza bruta sostenida.

Memoria Integrada: 8 GB de memoria GDDR5 con un ancho de banda masivo de 320 GB/s.

Interfaz: PCIe Gen 2 x16.

Consumo Térmico (TDP): Cerca de 270W de puro calor que requieren un buen flujo de aire en el chasis.


¿Para qué se usa realmente este bicho?

A diferencia de una GPU de consumo que está pensada para renderizar polígonos en videojuegos, el Xeon Phi fue diseñado para la Computación de Alto Rendimiento (HPC) y la investigación científica pura y dura. Sus 57 núcleos x86 en paralelo están optimizados para tareas masivas como:

Simulaciones climáticas y meteorológicas: Procesar millones de variables atmosféricas simultáneamente.

Modelado financiero avanzado: Ejecución de algoritmos predictivos y simulaciones de riesgo en mercados globales.

Análisis de física de partículas y fluidos: Cálculos matemáticos brutales que requieren procesar matrices gigantescas de datos sin pestañear.

Procesamiento sísmico: Utilizado en la industria energética para mapear el subsuelo y buscar yacimientos mediante ondas de choque.

Es un ordenador dentro de tu ordenador: Cuando enciendes la máquina y cargas sus controladores, la tarjeta arranca su propio micro-sistema operativo Linux (sí, un kernel Linux real corriendo dentro de la propia tarjeta). Te puedes conectar a ella por SSH desde tu propia terminal del sistema principal.

Intel diseñó esto pensando en que los programadores pudieran meter código C, C++ o Fortran directamente. 

Si compilas en un x86 normal, tu código puede correr en los 57 núcleos del Xeon Phi sin tener que aprender lenguajes complejos de GPU como CUDA u OpenCL.


El Reto en El Búnker: Poner a rugir la Criatura

Hacer funcionar uno de estos hoy en día no es apto para aficionados. Requiere:

Una placa base con soporte para direccionamiento de memoria de 64 bits por encima de los 4GB (Above 4G Decoding).

Modificar las variables del kernel para comunicar el sistema host con la tarjeta a través del puente PCIe virtual.

Un flujo de aire forzado que asuste, porque al ser de refrigeración pasiva para servidores, como te descuides, la dejas frita en dos minutos.




¡Muy pronto en nuestro Vblog de YouTube!


Esto es solo un aperitivo en texto, pero el Metal Pesado se disfruta mejor viéndolo rugir en directo. Ya estamos preparando en el taller todo el despliegue técnico para enseñaros este bicho en acción.

Muy pronto tendréis el análisis completo en nuestro Vblog de YouTube, donde veréis:

El unboxing y la instalación física de esta bestia pasiva.

Cómo peleamos con la BIOS y el sistema operativo para que reconozca el coprocesador.

Pruebas de rendimiento reales levantando código en paralelo sobre sus 228 hilos.

¡Y el sistema de ventilación artesanal que le hemos tenido que montar en El Búnker para que no se derrita!

¡Estad atentos al canal porque se viene contenido del duro!


Conclusión de El Búnker


El Xeon Phi 31S1P representa una era dorada donde Intel intentó frenar el avance de las GPUs en la computación científica a base de puro músculo x86 en paralelo. No llegó a triunfar de forma masiva en el mercado de consumo, pero para cualquiera que ame el hardware complejo y la optimización extrema, es una pieza de coleccionista imprescindible.


PODRA CON EL BUSCAMINAS 

sábado, 9 de mayo de 2026

Antes del Silicio, el Almacenamiento

Antes de sumergirnos en el complejo mundo de los servidores, el diseño de las placas base o la potencia bruta de los procesadores que dan vida a este Búnker, es de justicia detenernos en los cimientos de la informática: los medios de almacenamiento.

A menudo los olvidamos frente al brillo de una CPU de última generación, pero tanto ayer como hoy, la capacidad de guardar, transportar y proteger nuestra información ha sido de una importancia máxima. Sin esas tarjetas perforadas que iniciaron el camino, o la flexibilidad de los floppy disks (los de verdad, ¡jajaja!) que democratizaron el software, no estaríamos hoy gestionando racks ni montando estaciones de trabajo.

En esta primera entrada, vamos a rendir homenaje a esos soportes magnéticos y físicos que, con sus limitaciones y sus ruidos mecánicos inolvidables, escribieron la historia que hoy seguimos expandiendo en el Búnker.

"En un mundo donde ahora escaneamos objetos en 3D para guardarlos en la nube, conviene recordar el tacto de un disquete de 3.5" y lo que significaba tener 1.44 MB de pura libertad en el bolsillo."

Del Agujero en el Cartón al Terabyte de Bolsillo

Para entender dónde estamos, hay que mirar atrás. La aventura de guardar datos no empezó con bits magnéticos, sino con algo mucho más tangible:

Tarjetas Perforadas: El origen de todo. Antes de los discos, la información se "escribía" troquelando cartulinas. Un error en un agujero y el programa entero fallaba. Era el almacenamiento en su estado más mecánico y puro.

La Era del Floppy (5.25" y 3.5"): ¿Quién no recuerda el sonido de la disquetera al leer un disco de 5.25"? Eran flexibles, delicados y marcaron una época. Luego llegaron los de 3.5", con su carcasa rígida y esa pestaña metálica que tanto nos gustaba deslizar. Eran 1.44 MB de capacidad que nos parecían un mundo cuando instalábamos software por fascículos.

La Era de los CD, DVD y Blue-Ray:

Compaq Disc (CD): Con sus 700MB, el CD fue el primer gran salto, pasamos de instalar programas o juegos en 10 disquetes a tenerlo todo en un solo disco plateado, En el BUNKER, todavia guardamos esos CDs grabados a 1x con cuidado extremo.

DVD (Digital Versatil Disc): El salto a los 4.7GB o 8,5GB en doble capa, fue la explosion del almacenamiento multimedia. Para los servidores, el DVD significo poder tener imagenes de sistemas completos y bases de datos pesadas en un solo formato fisico. Fue el estandar que domino nuestras estanterias durante mas de una decada.

Blue-Ray Disc: La culminacion optica con capacidades desde los 25GB hasta los 100GB en sus versiones XL. Aunque hoy la NUBE domina el Blue-Ray sigue siendo el rey para los que buscamos maxima calidad de imagen y sonido sin compresion y almacenamiento masivo de datos, en backups de alta densidad que no dependan de una conexion a internet.

Cintas DDS (Digital Data Storage): Basadas en la tecnología DAT, fueron las compañeras inseparables de los servidores pequeños y medianos durante años. Ver esa pequeña cinta de 4mm trabajar era pura ingeniería; capaz de almacenar gigabytes donde otros medios fallaban, con una fiabilidad que nos permitía dormir tranquilos.

Cintas LTO (Linear Tape-Open): Aquí entramos en la liga de los pesos pesados. El estándar LTO es el monstruo que sigue vivo hoy en día. Desde la LTO-1 con sus 100 GB hasta las versiones actuales que manejan decenas de Terabytes por cartucho. Son el medio elegido cuando el volumen de datos es masivo y la seguridad no es negociable. En el Búnker, una unidad LTO es sinónimo de respeto.

Iomega ZIP y Cintas Travan: Aquí la cosa se pone seria. Las unidades Travan y cintas DDS fueron vitales en el entorno de servidores que tanto nos gusta. Eran cintas magnéticas de alta capacidad para la época (desde 400 MB hasta varios GB), fundamentales para los backups de seguridad cuando los discos duros todavía eran pequeños y caros.

Discos Duros USB, IDE, SCSI, SAS, SSD Y NMVE: Y así llegamos al presente. De los cartones de tarjetas perforadas pasamos a discos duros externos USB con capacidades máximas que ya alcanzan los 20 TB o más en formatos de sobremesa.