miércoles, 27 de mayo de 2026

Resucitando mi Compaq ML350 G1

El Rescate: Salvando al ProLiant del olvido

Hay cacharros que no nacieron para acabar en la basura. Este Compaq ProLiant ML350 G1 tenía que haber terminado desguazado hace años, lleno de polvo y olvidado en algún almacén oscuro. Pero, cuando lo vi, supe que no podía dejarlo morir así. Tenía que volver a la vida.

¿Cómo empezó todo?

Cuando me hice con él, la cosa no estaba para tirar cohetes. Estaba hecho un asco: sucio, con ese tono amarillento que pillan las máquinas de aquella época, y con un aspecto de haber pasado años criando telarañas. 

Mucha gente habría visto chatarra, pero yo vi el ADN de Compaq puro y duro.

Pero el detalle que me hizo decir "este se viene conmigo sí o sí" fue cuando vi el frontal. Ahí seguía, colgada, la llave original del servidor. Y no una, ¡las dos! Encontrar un equipo de hace 26 años que todavía conserva sus llaves originales para abrir el chasis es casi un milagro. Ahí supe que esta máquina no había sido maltratada; simplemente, estaba esperando a que alguien con ganas la pusiera en marcha otra vez.

Mi política: O se hace bien, o no se hace

En esto del hardware retro soy muy tajante: no me valen las chapuzas. Nada de copias piratas, ni ISOs bajadas de cualquier sitio, ni apaños de mala muerte para salir del paso. O las cosas se hacen con piezas originales y como Dios manda, o directamente no las hago.

Mi objetivo no es solo que esto encienda, es recuperar la experiencia original del año 2000. Por eso, me he vuelto loco buscando hasta la última pieza, como esa placa base que pillé por 15 eurillos para poder sacarle el regulador de voltaje (VRM) y dejar el servidor fino, fino.

Puede que para algunos sea una tontería comerse tanto la cabeza, pero para mí, cuando el ProLiant arranca y ves que todo es auténtico... no tiene precio. Estamos devolviéndole la dignidad a una máquina que, en su día, era una bestia.

Capítulo 1: Anatomía de una bestia

Para que este ProLiant no fuera solo una caja de metal bonita, tenía que hacer que volviera a rendir como el primer día. No me valía con que encendiera, quería que fuera una auténtica bestia, exactamente igual a como salía de la fábrica de Compaq hace 26 años.

El "cerebro" doble

El ML350 tiene capacidad para dos procesadores, y obviamente, no iba a dejar que se quedara con uno solo. La búsqueda del segundo procesador fue importante: no cualquier Pentium III servía. Me hice con el modelo Pentium III EB a 600 MHz. ¿Por qué el "EB"? Porque es el que realmente aprovecha el bus de 133 MHz, que es el que marca la diferencia en rendimiento. Ver esos dos procesadores funcionando a la par en la pantalla de arranque es una satisfacción que no os podéis imaginar.

La jugada maestra: El VRM

Para que el segundo procesador funcionara, necesitaba el famoso VRM (el módulo que regula el voltaje). No era fácil de encontrar, pero me busqué la vida. Localicé una placa base donante que me costó 15 euros —más los gastos de envío—, la destripé y le saqué la pieza original.

Hay quien me dice que para qué me complico tanto. Pues porque es la única forma de que todo sea auténtico. Podía haber hecho un apaño, pero la gracia de esto es usar el hardware que toca. Así es como se hacen las cosas bien en el Búnker.

La estabilidad manda

Un servidor no es un PC de casa cualquiera, y para demostrarlo, le puse la RAM que le corresponde: Hyundai de 128MB ECC. El que sabe de esto, sabe que el ECC (Error Correction Code) es innegociable. Si quieres que una máquina de estas aguante encendida 24/7 sin errores ni tonterías, necesitas memoria con corrección de errores. Todo el conjunto, con sus disipadores pasivos que parecen sacados de un tanque, está montado para que, cuando el servidor empiece a trabajar, no se inmute.


Capítulo 2: El ecosistema Compaq (Mucho más que una torre)

Tener el servidor funcionando es una chulada, pero si le enchufas un monitor moderno de plástico barato o un ratón de luces del chino, te cargas toda la magia. En el Búnker, si nos ponemos, nos ponemos. Quería que, al sentarme delante de la máquina, me sintiera como un administrador de sistemas de finales de los 90. Y para eso, necesitaba el "trío calavera" original de Compaq.

El monitor Compaq P75: El gigante de cristal

Para este ProLiant no servía cualquier pantalla. Me busqué el Compaq P75, un monitor CRT de 17 pulgadas que es el compañero perfecto. No os imagináis lo que mola encenderlo y ver ese brillo de los tubos de antes. La imagen tiene una calidez que los paneles de ahora no pueden copiar. Ver la pantalla de arranque de la BIOS en este monitor, con sus colores y su resolución de época, es lo que le da sentido a toda la restauración. Es el que le toca por diseño y por año, y punto.


Teclado KB-9965 y Ratón MS-28: Tacto de hierro

Para manejar a la bestia, nada de cosas inalámbricas ni modernidades. Tengo el teclado Compaq KB-9965. El que lo ha probado sabe de qué hablo: es un teclado que suena y se siente robusto, de los que aguantan tralla de verdad. Estéticamente es clavadito al frontal del ML350, el mismo color beige, la misma calidad.

Y para rematar, el ratón Compaq MS-28. Es el kit completo, la "santísima trinidad" de Compaq. Cuando tienes la mano en ese ratón y estás tecleando en el KB-9965, la experiencia es total.

Una cápsula del tiempo en Vigo

Al final, lo que he montado es una estación de trabajo completa. No es solo una torre en el suelo; es un ecosistema donde todo encaja. Los colores, los materiales, el tacto... todo es Compaq original al 100%. Sentarse aquí es como viajar en el tiempo. Es flipante ver cómo, después de 26 años, si cuidas las cosas y buscas los periféricos que tocan, el equipo luce como si acabara de salir de la caja.

Capítulo 3: La llave del reino

Si habéis llegado hasta aquí, ya sabéis que en el Búnker no nos van las chapuzas. Pero el detalle que termina de cerrar este círculo no es un componente técnico, ni un procesador de alta gama, ni una pieza de placa base. Es algo que, en el 99% de los casos, desapareció hace más de dos décadas: las llaves originales del servidor.

Un milagro de 26 años

Encontrar un ProLiant ML350 de esta época ya es difícil. Encontrarlo en buen estado, más aún. Pero tener el juego de las dos llaves originales, las mismas que salieron de la fábrica con el servidor, es prácticamente un milagro. Lo normal es que se perdieran en la primera mudanza de oficina o que el administrador de sistemas de turno las tirara por ahí.

Pero ahí estaban. Las tengo conmigo. Y cuando las ves, te das cuenta de que no es solo metal: es la pieza que le faltaba a este puzzle para que estuviera completo.

El "Clac" que lo cambia todo

No os imagináis la satisfacción que da acercarse al frontal de la máquina, meter la llave en la cerradura y sentir ese giro metálico firme, ese "clac" auténtico al bloquear o desbloquear la puerta del chasis. Es un gesto que te conecta directamente con la gente que gestionaba estos servidores en el año 2000.

Ese sonido significa que la máquina está protegida, que el acceso al hardware está bajo control y, sobre todo, que la restauración es total. Tener el par de llaves originales le da al ML350 ese estatus de "Búnker dentro del Búnker". Es el toque final que le dice a cualquiera que mire la máquina: aquí no falta ni un tornillo, ni un detalle.

Es la guinda del pastel. Es una pieza que es, oficialmente, intocable.

Y así es como luce ahora



Esteban Lorenzo

Paz Extrema 


El Retro Bunker (YouTube)

Un mapa que no deja de crecer (y yo sin creérmelo)

El otro día miraba las estadísticas del blog y, la verdad, me dio un poco de vértigo. Ya sabéis que el Búnker es mi rincón, aquí en Vigo, donde intento que máquinas que otros ya habrían mandado al punto limpio vuelvan a rugir.


Pero lo que más me ha descolocado es de donde sois los compañeros que me visitais

Además de los de casa, y de los amigos de Estados Unidos que siempre están ahí, el mapa del Búnker se está llenando de puntos que ni en mis mejores sueños.

Hace nada aparecieron dos de Seychelles, un visitante desde Vietnam, y justo ahora veo que se ha sumado alguien desde Singapur.

Por eso he decido crear nuestro canal en Youtube 

El Retro Bunker

¿Que si me hace ilusión? Mucha. Pero sobre todo me hace pensar que, al final, el lenguaje de un buen servidor, de una placa bien restaurada o de un disco duro cuidado al detalle, es universal. Da igual si estás en el sudeste asiático o en Galicia; si te gusta el hardware de verdad, el que se fabricó para durar y no para romperse a los dos años, nos entendemos a la primera.

A los que estáis al otro lado del mapa, gracias por pasaros por aquí. 

No soy ningún experto, solo un tío al que le gusta hacer las cosas bien y con mimo. 

Que alguien en Singapur o Vietnam o Seychelles pierda un minuto en ver lo que hago en mi mesa de trabajo... bueno, eso es gasolina pura para seguir trasteando.

Aquí seguimos, con el destornillador en la mano, a ver cuál es el siguiente país que se asoma a la ventana del Búnker.

Esteban Lorenzo 

Paz Extrema

domingo, 24 de mayo de 2026

ThinkPad 755CSE: Lo que funciona, se queda (y lo que no, se adapta)

Si me habéis echado de menos estos cuatro días, es porque en el Búnker no se publican entradas por rellenar huecos. Se publica cuando hay algo que contar. Y hoy, la cosa va de "sobrevivientes".

He estado trasteando con mi IBM ThinkPad 755CSE

La realidad: la batería es un pisapapeles y la pantalla original ha tirado la toalla. Si esto fuera otro sitio diferente, iría directo al contenedor de reciclaje. 

Pero esto es el Búnker, y aquí las máquinas tienen otra oportunidad.

La situación es sencilla:

Pantalla externa por VGA.

Enchufado a la corriente permanentemente.

Sus características son:

Un procesador 486DX4 a 100MHz que sigue siendo más fiable que el 90% de lo que venden hoy en las tiendas ( Es broma compis)

Unos magníficos 16MB de RAM ( Los 8MB de serie + 8MB en tarjeta iCDRAM

Un HDD de 310MB ( Espacio inagotable jejeje)

Una pantalla DTSCN a Color de 12" de Matriz Activa (A color si)


Puertos de Expansión tenia un montón para la época:


1. El panel trasero (La zona de combate)

Al ser un portátil de diseño cuadrado y robusto, IBM aprovechó cada milímetro de la parte trasera (que suele ir tapada por una pequeña tapa abatible):

Puerto Serial (RS-232): El puerto de 9 pines clásico. Indispensable en su día para configurar routers, switches o conectar dispositivos de diagnóstico industriales.

Puerto Paralelo (LPT): El puerto de 25 pines (tipo D-sub). Era el estándar para las impresoras de matriz de puntos o láser de la época. También lo usábamos mucho para transferencia de archivos vía LapLink.

Puerto VGA (DB-15): El que estoy usando ahora mismo para sacar vídeo. Es el que le ha dado esa segunda vida como "sobremesa".

Puerto de teclado/ratón externo (PS/2): Es un puerto combo. Si tenías un divisor, podías conectar un ratón y un teclado externo a la vez. Es el puerto clásico de color morado/verde que todos recordamos.

Puerto de disquetera externa: IBM incluía un conector específico para poder usar una disquetera externa si habías retirado la interna para ganar espacio o poner otro módulo.

2. Los laterales


Aquí es donde la cosa se pone interesante por la capacidad de expansión:

Ranuras PCMCIA (Tipo II): 

Trae dos ranuras. Esta era la "magia" del portátil. Podías meter tarjetas de red (Ethernet 10Base-T), tarjetas módem, o incluso tarjetas de almacenamiento extra. Es la clave si algún día quiero meterlo en red local sin cables USB (que no tiene).

Puerto de audio (Line In/Line Out/Mic): Gracias al chip IBM Mwave, este portátil era una bestia multimedia para 1994. Tenía conectores Jack estándar para audio, algo que no era nada común en portátiles de esa gama de precio.



3. La zona inferior (El conector de Docking)

En la parte de abajo, el 755CSE tiene un conector de expansión enorme (tipo "bus de expansión"). Ese puerto es para conectarlo a la Dock I o Dock II de IBM. Si alguna vez consigo una base de estas, el portátil se convierte literalmente en una torre, añadiendo ranuras ISA completas para meter tarjetas gráficas de escritorio o tarjetas de red de alta velocidad. En modelos superiores.

Muchísima conectividad para su epoca 

Lo que necesitases podías conectarlo 

Detalles que lo hacen especial al IBM 755CSE

1 El teclado (Apertura tipo capó)

IBM diseñó el sistema de bisagras del teclado pensando en que un técnico pudiera cambiar el disco duro o la disquetera en medio de un aeropuerto o en una planta industrial sin necesidad de un destornillador. Es una arquitectura modular que hoy, con todo soldado y pegado con cola, parece ciencia ficción.


2 SuperChip Mwave

Lo curioso es que el portátil no tenía hardware dedicado para el módem o para el sonido. Todo se hacía por software. El chip Mwave se "reconfiguraba" al arrancar para decidir si quería ser una tarjeta de sonido, un módem de fax o un sistema de contestador automático. Fue un precursor de lo que hoy llamamos Software Defined Radio o procesadores integrados. Para 1994, era un concepto adelantado a su tiempo años luz.

3 La UltraBay

Podías quitar la disquetera y, en su lugar, insertar una segunda batería, un segundo disco duro o incluso un módulo de CD-ROM (en los modelos superiores). Era como un Lego jajaja. Esto permitía a los dueños configurar el portátil según el trabajo que tuvieran ese día.

4 La maravillosa "BlackBox"

IBM incluía herramientas de diagnóstico de bajo nivel integradas en la ROM. 

Si el equipo daba problemas, puedes entrar en el menú de test que comprueba físicamente cada pista de la placa base y cada bloque de memoria. 

Es un nivel de transparencia técnica total; el ordenador te dice exactamente qué componente estaba fallando.


¿Quién lo usaba? 

Este portátil no lo compraba un usuario doméstico; costaba cerca de 5000 dólares de la época.


Los perfiles típicos eran:

Ingenieros de Campo: Aquellos que necesitaban conectar el portátil a máquinas industriales o servidores remotos a través del puerto serie o paralelo. Era una máquina que aguantaba el polvo, las vibraciones y el trasiego de las fábricas.

Directivos de "Capa Alta": Era el maletín de lujo. Ejecutivos que necesitaban llevar sus hojas de cálculo de Lotus 1-2-3 o Excel 4.0 a todas partes y hacer presentaciones en proyectores externos.

Administradores de Sistemas: El usuario que necesitaba una máquina fiable para entrar por línea de comandos a servidores corporativos (a través de módem o conexión directa) y monitorizar redes.

Consultores Tecnológicos: Gente que necesitaba mostrar solvencia y profesionalidad. 

Un ThinkPad 755CSE en la mesa de una reunión era como llegar hoy con un equipo de trabajo de gama ultra-alta; gritaba "soy un profesional.

Esteban Lorenzo

Paz Extrema



jueves, 21 de mayo de 2026

Mi pequeña familia ProLiant: Un despliegue generacional


Hoy en el Búnker, del Ayer al Hoy, he realizado una reorganización táctica que hacía tiempo tenía pendiente. He reunido a gran parte de la familia ProLiant para hacer una foto de grupo que refleja años de búsqueda, restauración y mucha, mucha paciencia.

Desde los cimientos, con el histórico Compaq ProLiant ML350 G1, hasta la eficiencia de mi HP ProLiant ML30 Gen9, cada máquina que veis aquí tiene su propia historia y su propio lugar en la evolución de nuestra tecnología. 


Es un orgullo verlos a todos formados, casi como si estuvieran esperando a que alguien, con el equipo adecuado, les devuelva el protagonismo en el rack.

Sin embargo, como en toda familia, aún faltan algunos miembros para que la colección esté completa. Ahora mismo tengo el radar puesto en encontrar los eslabones que faltan: los ProLiant G6 y G7 son mis próximas metas para cerrar ese tramo generacional.


Pero no todo es esperar: ¡tengo buenas noticias! El HP ProLiant ML310 G4 ya está en camino hacia Vigo. 





En cuanto aterrice en el Búnker, pasará directamente a boxes para una inspección técnica completa, y por supuesto, os lo enseñaré en cuanto esté operativo.

Seguimos sumando historia, byte a byte. ¡El trabajo no se detiene!

Paz Extrema

Esteban Lorenzo

martes, 19 de mayo de 2026

Intel y la Supercomputación: Desarmando el Xeon Phi de 57 núcleos


Xeon Phi 31S1P: El Superordenador que se pinchaba en un PCIe

¿Qué pasa cuando Intel decide coger el concepto de un coprocesador matemático clásico y meterle dentro 57 núcleos independientes corriendo su propio sistema operativo Linux? El resultado es el Xeon Phi 31S1P, un monstruo del Metal Pesado directo de la arquitectura Knights Corner que hoy diseccionamos en El Búnker.

No es una tarjeta gráfica, no es un procesador normal... es un clúster entero de supercomputación metido en una tarjeta que necesita refrigeración pasiva industrial y que se alimenta con cables de gráfica de los gordos.


Las Especificaciones del Monstruo

Para los que nos gusta mirar bajo el capó con rigurosidad técnica, esto es lo que esconde este bicho en sus entrañas:

Núcleos: 57 núcleos físicos x86 (basados en la clásica arquitectura del Pentium original, pero hiper-vitaminados).

Hilos de ejecución (Threads): 228 hilos en paralelo (4 hilos por cada núcleo).

Frecuencia: 1.1 GHz de pura fuerza bruta sostenida.

Memoria Integrada: 8 GB de memoria GDDR5 con un ancho de banda masivo de 320 GB/s.

Interfaz: PCIe Gen 2 x16.

Consumo Térmico (TDP): Cerca de 270W de puro calor que requieren un buen flujo de aire en el chasis.


¿Para qué se usa realmente este bicho?

A diferencia de una GPU de consumo que está pensada para renderizar polígonos en videojuegos, el Xeon Phi fue diseñado para la Computación de Alto Rendimiento (HPC) y la investigación científica pura y dura. Sus 57 núcleos x86 en paralelo están optimizados para tareas masivas como:

Simulaciones climáticas y meteorológicas: Procesar millones de variables atmosféricas simultáneamente.

Modelado financiero avanzado: Ejecución de algoritmos predictivos y simulaciones de riesgo en mercados globales.

Análisis de física de partículas y fluidos: Cálculos matemáticos brutales que requieren procesar matrices gigantescas de datos sin pestañear.

Procesamiento sísmico: Utilizado en la industria energética para mapear el subsuelo y buscar yacimientos mediante ondas de choque.

Es un ordenador dentro de tu ordenador: Cuando enciendes la máquina y cargas sus controladores, la tarjeta arranca su propio micro-sistema operativo Linux (sí, un kernel Linux real corriendo dentro de la propia tarjeta). Te puedes conectar a ella por SSH desde tu propia terminal del sistema principal.

Intel diseñó esto pensando en que los programadores pudieran meter código C, C++ o Fortran directamente. 

Si compilas en un x86 normal, tu código puede correr en los 57 núcleos del Xeon Phi sin tener que aprender lenguajes complejos de GPU como CUDA u OpenCL.


El Reto en El Búnker: Poner a rugir la Criatura

Hacer funcionar uno de estos hoy en día no es apto para aficionados. Requiere:

Una placa base con soporte para direccionamiento de memoria de 64 bits por encima de los 4GB (Above 4G Decoding).

Modificar las variables del kernel para comunicar el sistema host con la tarjeta a través del puente PCIe virtual.

Un flujo de aire forzado que asuste, porque al ser de refrigeración pasiva para servidores, como te descuides, la dejas frita en dos minutos.




¡Muy pronto en nuestro Vblog de YouTube!


Esto es solo un aperitivo en texto, pero el Metal Pesado se disfruta mejor viéndolo rugir en directo. Ya estamos preparando en el taller todo el despliegue técnico para enseñaros este bicho en acción.

Muy pronto tendréis el análisis completo en nuestro Vblog de YouTube, donde veréis:

El unboxing y la instalación física de esta bestia pasiva.

Cómo peleamos con la BIOS y el sistema operativo para que reconozca el coprocesador.

Pruebas de rendimiento reales levantando código en paralelo sobre sus 228 hilos.

¡Y el sistema de ventilación artesanal que le hemos tenido que montar en El Búnker para que no se derrita!

¡Estad atentos al canal porque se viene contenido del duro!


Conclusión de El Búnker


El Xeon Phi 31S1P representa una era dorada donde Intel intentó frenar el avance de las GPUs en la computación científica a base de puro músculo x86 en paralelo. No llegó a triunfar de forma masiva en el mercado de consumo, pero para cualquiera que ame el hardware complejo y la optimización extrema, es una pieza de coleccionista imprescindible.


PODRA CON EL BUSCAMINAS 

domingo, 17 de mayo de 2026

Intel i740 la primera GPU "Sería de Intel"

¿Qué hace esta tarjeta en El Búnker?

En El Búnker (Del Ayer al Hoy) no guardamos cosas en vitrinas solo porque sean viejas o caras. Nos gusta la cacharrería con historia, abrir los componentes, limpiarlos y entender cómo funcionaban las cosas antes.

Hoy os traigo una tarjeta gráfica que, aunque ahora parezca de juguete, en 1998 fue una auténtica revolución: la Intel i740.

No es la tarjeta más potente del mundo, pero fue el primer intento "serio" de Intel por meterse en el mundo de los videojuegos y los gráficos en 3D. Y detrás de ella hay una jugada maestra.

1. El secreto: Tecnología de simuladores militares

A finales de los 90, los juegos de ordenador empezaban a ponerse serios con las tres dimensiones (Quake, Unreal...). Intel, que dominaba los procesadores, vio que se estaba quedando fuera del pastel de los gráficos. Como no sabían muy bien cómo hacer tarjetas para juegos, hicieron lo que hacen los grandes: sacar la cartera.

Compraron una empresa llamada Real3D, que era una rama de Lockheed Martin (sí, los que fabrican los aviones de combate y los simuladores militares de Estados Unidos). Agarraron toda esa tecnología de los simuladores de vuelo, la metieron en una batidora y crearon este chip bajo el nombre en clave "Daytona".

2. La jugada maestra de Intel: "La memoria, que la ponga tu PC"

En aquella época, las tarjetas gráficas eran caras porque la memoria que llevaban dentro para cargar las texturas (los dibujos de las paredes, los personajes, etc.) costaba un ojo de la cara. Intel se inventó un truco para que su tarjeta fuera baratísima:

En lugar de ponerle mucha memoria a la tarjeta, la i740 se diseñó para "robarle" la memoria RAM directamente al ordenador a través de un conector nuevo que querían poner de moda: el puerto AGP.

La idea era brillante sobre el papel: tarjeta barata que usaba la memoria que ya tenías instalada. El problema es que si el ordenador no era muy rápido, los juegos daban tirones porque la tarjeta se ahogaba esperando a que el PC le mandara los datos.

3. Nuestra unidad en El Búnker: Una joya impecable

La tarjeta que tenemos en nuestras manos es una joya de colección por varias razones:

Es la versión "pata negra": Mientras que la mayoría se vendían con 4MB de memoria (lo justo y necesario), la nuestra tiene 8MB. Esos megas extra hacían que los juegos de la época fueran mucho más fluidos porque no tenía que pedirle tanta ayuda al ordenador.

La pegatina original: En la placa base todavía se puede ver la pegatina original que dice "Daytona 740". Es como tener el prototipo de fábrica con el nombre en clave que usaban los ingenieros.

Está como nueva: El chip con el logo de Intel está impecable, el disipador verde no tiene ni un rasguño y los componentes están sanísimos. Da gusto ver hardware con casi 30 años en este estado.

4. El legado: El abuelo de las tarjetas Intel Arc de hoy

Con esta tarjeta, Intel consiguió lo que quería: obligar a todo el mundo a usar el puerto AGP en sus ordenadores. Poco después, Intel dejó de hacer tarjetas sueltas y metió esta tecnología directamente dentro de sus procesadores (los famosos gráficos integrados de los portátiles de oficina).

Pero la historia es cíclica. Hoy en día, Intel ha vuelto a fabricar tarjetas gráficas potentes para jugar (las Intel Arc). Pues bien, toda esa tecnología moderna empezó aquí, con esta pequeña tarjeta marrón de 8 megabytes y tecnología de simulador militar.

Y está es la Intel Arc B580 más actual con 12GB GDDR6

¡Para saber a dónde vamos, hay que saber de dónde venimos! ¿Alguno de vosotros llegó a tener una de estas en su primer ordenador? ¡Os leo en los comentarios!

Paz Extrema 

Esteban Lorenzo



sábado, 16 de mayo de 2026

La Trinidad ProLiant: Desde la era Compaq G1 hasta la fusión con HP (G2 y G3)

El Punto de Inflexión: 2002 y la Fusión que Cambió los Centros de Datos

Para entender la evolución de nuestra Trinidad ProLiant, hay que viajar en el tiempo hasta un momento crítico de la historia de la informática: mayo de 2002. En ese año se consolidó una de las fusiones más grandes, polémicas y gigantescas del sector tecnológico, cuando Hewlett-Packard (HP) absorbió oficialmente a Compaq por unos 19.000 millones de dólares.

Antes de este terremoto empresarial, Compaq era el rey indiscutible del mercado de los compatibles PC y de los servidores de arquitectura x86 gracias a su legendaria gama ProLiant (heredada a su vez tras comprar Systempro). Sus máquinas eran tanques color beige, robustas, con soluciones propietarias impecables y un sello de identidad único.

Cuando HP tomó el control, se enfrentó a un dilema: ¿qué hacer con las líneas de servidores de ambas compañías? La decisión fue salomónica pero inteligente: matar la línea NetServer de HP y adoptar la marca, la ingeniería y el legado ProLiant de Compaq como el estándar oficial de la nueva HP.

En nuestra colección se puede palpar perfectamente esa transición histórica en tres actos:

El Pasado Puro (Compaq): Representado por el ML350 G1, un servidor con el ADN 100% original de Compaq, previo a la fusión.

La Transición Directa (HP ProLiant G2): Donde la marca ProLiant pasa a lucir el logotipo de HP, pero arrastrando toda la inercia de la ingeniería de almacenamiento y chasis de la vieja escuela.

La Consolidación (HP ProLiant G3): El punto donde la fusión ya estaba totalmente madura, refinando las líneas estéticas (el mítico frontal curvo oscuro) y optimizando la arquitectura para los nuevos Xeon.

La Trinidad ProLiant en el Búnker: Rigor de Autor en Estado Puro 


Hay colecciones que se guardan bajo llave en vitrinas aburridas, y luego hay búnkers donde la historia se mantiene viva, refrigerada y zumbando en línea. Desde que monté mi primer 486 en 1992, he visto pasar muchas arquitecturas por mis manos, pero ninguna familia impone tanto respeto en el mundo de la ingeniería de servidores como la estirpe ProLiant.

Aquí tenéis la radiografía técnica y real de estas tres moles que descansan sobre el parqué de Vigo:

1. El Pionero: Compaq ProLiant ML350 G1

El abuelo de la dinastía. Su chasis masivo beige y el logotipo clásico de Compaq en rojo son pura nostalgia del cambio de milenio. Ingeniería pesada, robusta y eterna.

Procesamiento: Dual SMP - 2x Intel Pentium III 600EB MHz (Bus de 133 MHz, núcleo Coppermine).

Memoria: 256 MB SDRAM a 133 MHz con corrección de errores (ECC).

Almacenamiento Interno: Controladora dedicada RAID SCSI Ultra320.

1x HDD 6.4 GB SCSI (Unidad de sistema).

2x HDD 32 GB SCSI (Almacenamiento masivo redundante).

Unidades de Medios y Backup: Unidad de cinta Tandberg SLR24 12/24GB SCSI, CD-ROM original Compaq y unidad de 3.5".

Conectividad: 1x RJ-45 Ethernet 10/100 Mbps + 1x Tarjeta de Fibra Óptica dedicada.



2. El Heredero: HP ProLiant ML150 G2

La máquina de transición ideal, donde Intel consolidó la marca Xeon dejando atrás la nomenclatura de los viejos Pentium. Estabilidad a prueba de bombas.

Procesamiento: Intel Xeon a 2,4 GHz (Arquitectura NetBurst madura).

Memoria: 1 GB DDR1 Registered ECC.

Almacenamiento Interno: Controladora dedicada Dual RAID SCSI Ultra320.

1x HDD 16 GB SCSI (Unidad principal de arranque).

5x HDD 36 GB SCSI (Matriz RAID masiva para almacenamiento seguro).

Unidades de Medios y Backup: Unidad de cinta DDS4 (DAT), CD-ROM y unidad de 3.5".



3. El Tanque Pesado: HP ProLiant ML370 G3

Una bestia parda de la ingeniería con un frontal curvo inconfundible. En su época, albergar esta capacidad de almacenamiento SCSI estaba reservado solo para las grandes multinacionales.

Procesamiento: Intel Xeon a 3,06 GHz (Potencia bruta con Hyper-Threading).

Memoria: 3 GB DDR1 Registered ECC (Una barbaridad para mover bases de datos masivas).

Almacenamiento Interno: Controladora dedicada Dual SCSI Wide Ultra3.

6x HDD 300 GB SCSI (Matriz principal redundante).

2x HDD 300 GB SCSI Hot Plug (Unidades en espera activa / repuesto en caliente).

Unidades de Medios y Backup: Unidad de cinta DDS4, CD-ROM y unidad de 3.5".

Conectividad: Interfaz de red de alta velocidad a 1 Gbit.



El Hardware no se Tira, se Respeta

Ver estas tres torres juntas, escuchando el rugido de sus ventiladores delta y viendo cómo responden los indicadores LED en verde, te hace darte cuenta de que la informática de antes se construía para durar.

Esteban Lorenzo 

PAZ EXTREMA







miércoles, 13 de mayo de 2026

Windows NT Server y Windows CE: El Eslabón Perdido del Búnker

​¡Bienvenidos de nuevo al Búnker! Si la última vez hablábamos del aroma al silicio de los 2000, hoy retrocedemos un paso más en la historia para cerrar el círculo de la era dorada de Microsoft.

​Hemos incorporado a la colección dos piezas que son puro Rigor de Autor.

​El Corazón de la Red: Windows NT Server

​Como sabéis, mi próximo objetivo era localizar una unidad de Windows NT Server en buen estado. La búsqueda ha terminado con este kit espectacular.


  • Contenido Completo: Incluye los manuales de "Hardware Compatibility List", la guía "Start Here" y el CD original.
  • Licencias CAL: Viene con el pack de 10 licencias de acceso de cliente, ideal para nuestra infraestructura.
  • Documentación de Filiales: Conserva incluso los folletos informativos originales de Microsoft.

​Esta unidad es la pieza que nos faltaba para entender cómo hemos llegado a gestionar el hardware actual.

​La Conexión Móvil: Windows CE

​Pero el Búnker nunca deja de sorprendernos. 

Junto al gigante de los servidores, presentamos el  Windows CE


  • Seguridad y Autenticidad: El estuche conserva el precinto rojo de seguridad y el certificado de autenticidad con su Product ID intacto.
  • Estado Impecable: El disco se encuentra en un estado de conservación envidiable, listo para ser leído por nuestras unidades más veteranas.

​Es el complemento perfecto para demostrar la interacción entre dispositivos de mano y servidores profesionales de alto rendimiento.

​Un Entorno de Pruebas Real

​Con la llegada de la Compaq AP200, que ya trae el sistema instalado, y nuestros periféricos de época, el círculo se cierra. Ver este plástico original es viajar directamente al pasado.

¿Qué os parece esta adquisición? 

¡Os leo en los comentarios!

Un Saludo

Esteban Lorenzo 


domingo, 10 de mayo de 2026

Windows 2000 Server y 2000 Profesional

¡Bienvenidos de nuevo al Búnker! Hoy la entrada tiene un aroma especial, una mezcla entre el silicio de nuestros servidores HP y el legado del software europeo.

Hemos incorporado a la colección dos piezas que son puro Rigor de Autor.



No se trata solo de los sistemas que cambiaron la informática profesional a principios de milenio, sino de dos unidades en un estado de conservación envidiable, adquiridas por 140 € que valen cada céntimo de su historia.

La Conexión Italiana

Gracias a Juan Carlos, estas ediciones tienen un valor añadido en nuestro Búnker. 

Contamos con:

Windows 2000 Professional (Factory Sealed): Una unidad precintada de fábrica. Ver ese plástico original es viajar directamente al año 2000. Es la estabilidad hecha sistema operativo.

Windows 2000 Server: El corazón de la red. La pieza que dio sentido a los grandes centros de datos y que aquí, en nuestro entorno de pruebas, se siente como en casa.



El Almacenamiento y la Robustez

Como ya habéis visto en la entrada anterior sobre el almacenamiento "Antes del Silicio", en este Búnker valoramos lo que perdura. Windows 2000 fue el paso definitivo hacia la estabilidad de NT para el gran público y los servidores de alto rendimiento.


El Próximo Objetivo: Windows NT Server

Pero el Búnker nunca está completo. Para cerrar el círculo de esta era dorada de Microsoft, mi próximo objetivo es localizar un Windows NT Server. Es la pieza que falta para entender de dónde venimos y cómo hemos llegado a gestionar el hardware actual. Si alguien sabe de una unidad en buen estado... ¡que hable ahora o calle para siempre!

¿Qué os parece esta adquisición? ¿Tuvisteis que pelearos con el Active Directory en su día como haremos nosotros aquí? ¡Os leo en los comentarios!

sábado, 9 de mayo de 2026

Antes del Silicio, el Almacenamiento

Antes de sumergirnos en el complejo mundo de los servidores, el diseño de las placas base o la potencia bruta de los procesadores que dan vida a este Búnker, es de justicia detenernos en los cimientos de la informática: los medios de almacenamiento.

A menudo los olvidamos frente al brillo de una CPU de última generación, pero tanto ayer como hoy, la capacidad de guardar, transportar y proteger nuestra información ha sido de una importancia máxima. Sin esas tarjetas perforadas que iniciaron el camino, o la flexibilidad de los floppy disks (los de verdad, ¡jajaja!) que democratizaron el software, no estaríamos hoy gestionando racks ni montando estaciones de trabajo.

En esta primera entrada, vamos a rendir homenaje a esos soportes magnéticos y físicos que, con sus limitaciones y sus ruidos mecánicos inolvidables, escribieron la historia que hoy seguimos expandiendo en el Búnker.

"En un mundo donde ahora escaneamos objetos en 3D para guardarlos en la nube, conviene recordar el tacto de un disquete de 3.5" y lo que significaba tener 1.44 MB de pura libertad en el bolsillo."

Del Agujero en el Cartón al Terabyte de Bolsillo

Para entender dónde estamos, hay que mirar atrás. La aventura de guardar datos no empezó con bits magnéticos, sino con algo mucho más tangible:

Tarjetas Perforadas: El origen de todo. Antes de los discos, la información se "escribía" troquelando cartulinas. Un error en un agujero y el programa entero fallaba. Era el almacenamiento en su estado más mecánico y puro.

La Era del Floppy (5.25" y 3.5"): ¿Quién no recuerda el sonido de la disquetera al leer un disco de 5.25"? Eran flexibles, delicados y marcaron una época. Luego llegaron los de 3.5", con su carcasa rígida y esa pestaña metálica que tanto nos gustaba deslizar. Eran 1.44 MB de capacidad que nos parecían un mundo cuando instalábamos software por fascículos.

La Era de los CD, DVD y Blue-Ray:

Compaq Disc (CD): Con sus 700MB, el CD fue el primer gran salto, pasamos de instalar programas o juegos en 10 disquetes a tenerlo todo en un solo disco plateado, En el BUNKER, todavia guardamos esos CDs grabados a 1x con cuidado extremo.

DVD (Digital Versatil Disc): El salto a los 4.7GB o 8,5GB en doble capa, fue la explosion del almacenamiento multimedia. Para los servidores, el DVD significo poder tener imagenes de sistemas completos y bases de datos pesadas en un solo formato fisico. Fue el estandar que domino nuestras estanterias durante mas de una decada.

Blue-Ray Disc: La culminacion optica con capacidades desde los 25GB hasta los 100GB en sus versiones XL. Aunque hoy la NUBE domina el Blue-Ray sigue siendo el rey para los que buscamos maxima calidad de imagen y sonido sin compresion y almacenamiento masivo de datos, en backups de alta densidad que no dependan de una conexion a internet.

Cintas DDS (Digital Data Storage): Basadas en la tecnología DAT, fueron las compañeras inseparables de los servidores pequeños y medianos durante años. Ver esa pequeña cinta de 4mm trabajar era pura ingeniería; capaz de almacenar gigabytes donde otros medios fallaban, con una fiabilidad que nos permitía dormir tranquilos.

Cintas LTO (Linear Tape-Open): Aquí entramos en la liga de los pesos pesados. El estándar LTO es el monstruo que sigue vivo hoy en día. Desde la LTO-1 con sus 100 GB hasta las versiones actuales que manejan decenas de Terabytes por cartucho. Son el medio elegido cuando el volumen de datos es masivo y la seguridad no es negociable. En el Búnker, una unidad LTO es sinónimo de respeto.

Iomega ZIP y Cintas Travan: Aquí la cosa se pone seria. Las unidades Travan y cintas DDS fueron vitales en el entorno de servidores que tanto nos gusta. Eran cintas magnéticas de alta capacidad para la época (desde 400 MB hasta varios GB), fundamentales para los backups de seguridad cuando los discos duros todavía eran pequeños y caros.

Discos Duros USB, IDE, SCSI, SAS, SSD Y NMVE: Y así llegamos al presente. De los cartones de tarjetas perforadas pasamos a discos duros externos USB con capacidades máximas que ya alcanzan los 20 TB o más en formatos de sobremesa.