sábado, 1 de agosto de 2026
El Abuelo de los Portátiles
jueves, 25 de junio de 2026
Un 8088 en pleno 2026 VIVO
¿Qué es esta pieza?
Si el Intel 8088 (el chip que lanzó el primer IBM PC) fuera un coche clásico, el NEC V20 sería ese motor trucado que, por fuera parece el mismo, pero que cuando pisas el acelerador, deja a todos atrás.
Es un procesador "compatible pin a pin", lo que significa que podías quitar el Intel original de tu ordenador viejo, pinchar este y... ¡tachán!, el ordenador iba más rápido sin cambiar nada más.
El lado técnico (para los puristas)
Arquitectura: CMOS de 16 bits internos y bus de datos de 8 bits.
La magia: A diferencia del original de Intel, que era NMOS (tecnología más antigua y caliente), el V20 es CMOS. Esto significa que consume menos energía, se calienta menos y, gracias a un diseño interno más eficiente, hace más trabajo en el mismo tiempo (más instrucciones por ciclo de reloj).
Modo 8080: Tenía una funcionalidad secreta: podía ejecutar software escrito para los antiguos ordenadores de 8 bits (como los CP/M) de forma nativa. Era el "traductor universal" de la informática de los 80.
El lado "de andar por casa" (para que nos entendamos)
Imagina que tienes una oficina pequeña. El Intel 8088 es un empleado que hace las cosas bien, pero se distrae a menudo. El NEC V20 es el mismo empleado, pero después de tomarse tres cafés dobles y aprender a hacer dos cosas a la vez.
Hace 40 años, para nosotros, cambiar un 8088 por un V20 era la forma más barata y efectiva de sentir que habías "estrenado" ordenador nuevo. Era una mejora invisible que se notaba en cada carga de programa.
Por qué está en mi colección
Para mí, este chip es nostalgia pura y optimización eficiente. Me recuerda a cuando aprendíamos a programar intentando ahorrar cada bit para que el sistema no se colgara.
Hoy, al ver a mi hijo Juan Carlos programando su IA en un servidor ML350 Gen12, veo que el espíritu es el mismo: hacer que el hardware vuele con el mejor software posible. El V20 fue el primer paso de ese camino hacia la eficiencia que hoy seguimos perfeccionando en el Búnker.
jueves, 11 de junio de 2026
MS-DOS 5.0 (La singularidad)
MS-DOS 5.0: La piedra angular del "Búnker" y el fin de las pesadillas de memoria.
Hablar de MS-DOS 5.0 no es hablar de un simple sistema operativo; es hablar del momento en que los entusiastas de la informática empezamos a sentir que teníamos el control total de nuestros equipos. Lanzado en 1991, este sistema marcó un antes y un después, y hoy, en El Búnker, lo celebramos como se merece.
¿Por qué fue un salto cuántico?
Si viviste los tiempos del MS-DOS 3.x o 4.0, sabrás que gestionar la memoria era poco menos que un deporte de riesgo.
Con el 5.0, Microsoft cambió las reglas del juego:Gestión inteligente (HIMEM.SYS y EMM386.EXE): Por fin pudimos cargar el sistema operativo en la HMA (High Memory Area). ¿El resultado? Libramos memoria convencional (esos sagrados 640 KB) para que los juegos y aplicaciones pesadas volaran.
El nacimiento del QBasic:
Sustituyó al antiguo GW-BASIC.
Fue la puerta de entrada a la programación para toda una generación. Muchos de nosotros escribimos nuestras primeras líneas de código gracias a él.
El DOS "amigable": Con herramientas como DOS Shell y un mejorado EDIT, trabajar en consola dejó de ser una tortura para convertirse en un entorno productivo y potente.
MS-DOS 5.0: El punto de inflexión del hardware. Documentación y preservación en El Búnker.
1. El salto cuántico: Gestión de memoria y QBasic
Si antes del 5.0 gestionar la memoria era un deporte de riesgo, con esta versión todo cambió. La introducción de HIMEM.SYS y EMM386.EXE nos permitió cargar el sistema en la HMA (High Memory Area), liberando los sagrados 640 KB de memoria convencional. ¿El resultado? Los juegos y aplicaciones complejas empezaron a correr como nunca antes. Además, la llegada del QBasic marcó el fin de la era del GW-BASIC y nos abrió las puertas a la programación estructurada.
2. El rigor del coleccionista: De la versión 3.3 al 5.0
En El Búnker no solo guardamos hardware; preservamos historia. Mi archivo personal ha crecido recientemente y ahora cuenta con una cronología técnica que va desde el MS-DOS 3.3 hasta el 5.0.
MS-DOS 3.3: El sistema de la era de hierro. Sencillo, directo y esencial.
El "Gordo" (GW-BASIC): Conservar el manual original del GW-BASIC es un acto de rigor. Ese tomo no es solo papel; es la biblia que nos enseñó a programar línea por línea.
MS-DOS 5.0: La culminación de la madurez. Tener tanto la versión Full como la Upgrade precintadas me permite explicar a mi comunidad cómo Microsoft gestionaba la fidelidad de sus usuarios hace más de tres décadas.
3. ¿Por qué esto es patrimonio?
Mucha gente ve cartón y disquetes viejos. Yo veo la evolución de la infraestructura informática. Cada manual, cada precinto NOS (New Old Stock), y cada comando guardado en estos archivos es una pieza del puzzle que nos permite entender cómo llegamos a la tecnología actual.
Tener estas piezas juntas es un privilegio. No es solo coleccionismo; es documentación histórica. El Búnker se ha convertido, gracias a vosotros, en un referente mundial, y estas piezas son las que sostienen ese legado.
Y ahora, os toca a vosotros:
Esta entrada es para los que estuvisteis allí. ¿Cuál fue el primer comando que escribisteis en una pantalla negra? ¿Qué juego recordáis haber configurado "a mano" en vuestro config.sys o autoexec.bat para que arrancara? Dejad vuestra historia en los comentarios; las leeré todas.
miércoles, 27 de mayo de 2026
Resucitando mi Compaq ML350 G1
El Rescate: Salvando al ProLiant del olvido
Hay cacharros que no nacieron para acabar en la basura. Este Compaq ProLiant ML350 G1 tenía que haber terminado desguazado hace años, lleno de polvo y olvidado en algún almacén oscuro. Pero, cuando lo vi, supe que no podía dejarlo morir así. Tenía que volver a la vida.
¿Cómo empezó todo?
Cuando me hice con él, la cosa no estaba para tirar cohetes. Estaba hecho un asco: sucio, con ese tono amarillento que pillan las máquinas de aquella época, y con un aspecto de haber pasado años criando telarañas.
Mucha gente habría visto chatarra, pero yo vi el ADN de Compaq puro y duro.
Pero el detalle que me hizo decir "este se viene conmigo sí o sí" fue cuando vi el frontal. Ahí seguía, colgada, la llave original del servidor. Y no una, ¡las dos! Encontrar un equipo de hace 26 años que todavía conserva sus llaves originales para abrir el chasis es casi un milagro. Ahí supe que esta máquina no había sido maltratada; simplemente, estaba esperando a que alguien con ganas la pusiera en marcha otra vez.
Mi política: O se hace bien, o no se hace
En esto del hardware retro soy muy tajante: no me valen las chapuzas. Nada de copias piratas, ni ISOs bajadas de cualquier sitio, ni apaños de mala muerte para salir del paso. O las cosas se hacen con piezas originales y como Dios manda, o directamente no las hago.
Mi objetivo no es solo que esto encienda, es recuperar la experiencia original del año 2000. Por eso, me he vuelto loco buscando hasta la última pieza, como esa placa base que pillé por 15 eurillos para poder sacarle el regulador de voltaje (VRM) y dejar el servidor fino, fino.
Puede que para algunos sea una tontería comerse tanto la cabeza, pero para mí, cuando el ProLiant arranca y ves que todo es auténtico... no tiene precio. Estamos devolviéndole la dignidad a una máquina que, en su día, era una bestia.
Capítulo 1: Anatomía de una bestia
Para que este ProLiant no fuera solo una caja de metal bonita, tenía que hacer que volviera a rendir como el primer día. No me valía con que encendiera, quería que fuera una auténtica bestia, exactamente igual a como salía de la fábrica de Compaq hace 26 años.
El "cerebro" doble
El ML350 tiene capacidad para dos procesadores, y obviamente, no iba a dejar que se quedara con uno solo. La búsqueda del segundo procesador fue importante: no cualquier Pentium III servía. Me hice con el modelo Pentium III EB a 600 MHz. ¿Por qué el "EB"? Porque es el que realmente aprovecha el bus de 133 MHz, que es el que marca la diferencia en rendimiento. Ver esos dos procesadores funcionando a la par en la pantalla de arranque es una satisfacción que no os podéis imaginar.
La jugada maestra: El VRM
Para que el segundo procesador funcionara, necesitaba el famoso VRM (el módulo que regula el voltaje). No era fácil de encontrar, pero me busqué la vida. Localicé una placa base donante que me costó 15 euros —más los gastos de envío—, la destripé y le saqué la pieza original.
Hay quien me dice que para qué me complico tanto. Pues porque es la única forma de que todo sea auténtico. Podía haber hecho un apaño, pero la gracia de esto es usar el hardware que toca. Así es como se hacen las cosas bien en el Búnker.
La estabilidad manda
Un servidor no es un PC de casa cualquiera, y para demostrarlo, le puse la RAM que le corresponde: Hyundai de 128MB ECC. El que sabe de esto, sabe que el ECC (Error Correction Code) es innegociable. Si quieres que una máquina de estas aguante encendida 24/7 sin errores ni tonterías, necesitas memoria con corrección de errores. Todo el conjunto, con sus disipadores pasivos que parecen sacados de un tanque, está montado para que, cuando el servidor empiece a trabajar, no se inmute.
Capítulo 2: El ecosistema Compaq (Mucho más que una torre)
Tener el servidor funcionando es una chulada, pero si le enchufas un monitor moderno de plástico barato o un ratón de luces del chino, te cargas toda la magia. En el Búnker, si nos ponemos, nos ponemos. Quería que, al sentarme delante de la máquina, me sintiera como un administrador de sistemas de finales de los 90. Y para eso, necesitaba el "trío calavera" original de Compaq.
El monitor Compaq P75: El gigante de cristal
Para este ProLiant no servía cualquier pantalla. Me busqué el Compaq P75, un monitor CRT de 17 pulgadas que es el compañero perfecto. No os imagináis lo que mola encenderlo y ver ese brillo de los tubos de antes. La imagen tiene una calidez que los paneles de ahora no pueden copiar. Ver la pantalla de arranque de la BIOS en este monitor, con sus colores y su resolución de época, es lo que le da sentido a toda la restauración. Es el que le toca por diseño y por año, y punto.
Teclado KB-9965 y Ratón MS-28: Tacto de hierro
Para manejar a la bestia, nada de cosas inalámbricas ni modernidades. Tengo el teclado Compaq KB-9965. El que lo ha probado sabe de qué hablo: es un teclado que suena y se siente robusto, de los que aguantan tralla de verdad. Estéticamente es clavadito al frontal del ML350, el mismo color beige, la misma calidad.
Y para rematar, el ratón Compaq MS-28. Es el kit completo, la "santísima trinidad" de Compaq. Cuando tienes la mano en ese ratón y estás tecleando en el KB-9965, la experiencia es total.
Una cápsula del tiempo en Vigo
Al final, lo que he montado es una estación de trabajo completa. No es solo una torre en el suelo; es un ecosistema donde todo encaja. Los colores, los materiales, el tacto... todo es Compaq original al 100%. Sentarse aquí es como viajar en el tiempo. Es flipante ver cómo, después de 26 años, si cuidas las cosas y buscas los periféricos que tocan, el equipo luce como si acabara de salir de la caja.
Capítulo 3: La llave del reino
Si habéis llegado hasta aquí, ya sabéis que en el Búnker no nos van las chapuzas. Pero el detalle que termina de cerrar este círculo no es un componente técnico, ni un procesador de alta gama, ni una pieza de placa base. Es algo que, en el 99% de los casos, desapareció hace más de dos décadas: las llaves originales del servidor.
Un milagro de 26 años
Encontrar un ProLiant ML350 de esta época ya es difícil. Encontrarlo en buen estado, más aún. Pero tener el juego de las dos llaves originales, las mismas que salieron de la fábrica con el servidor, es prácticamente un milagro. Lo normal es que se perdieran en la primera mudanza de oficina o que el administrador de sistemas de turno las tirara por ahí.
Pero ahí estaban. Las tengo conmigo. Y cuando las ves, te das cuenta de que no es solo metal: es la pieza que le faltaba a este puzzle para que estuviera completo.
El "Clac" que lo cambia todo
No os imagináis la satisfacción que da acercarse al frontal de la máquina, meter la llave en la cerradura y sentir ese giro metálico firme, ese "clac" auténtico al bloquear o desbloquear la puerta del chasis. Es un gesto que te conecta directamente con la gente que gestionaba estos servidores en el año 2000.
Ese sonido significa que la máquina está protegida, que el acceso al hardware está bajo control y, sobre todo, que la restauración es total. Tener el par de llaves originales le da al ML350 ese estatus de "Búnker dentro del Búnker". Es el toque final que le dice a cualquiera que mire la máquina: aquí no falta ni un tornillo, ni un detalle.
Es la guinda del pastel. Es una pieza que es, oficialmente, intocable.
Y así es como luce ahora
Esteban Lorenzo
Paz Extrema
jueves, 21 de mayo de 2026
Mi pequeña familia ProLiant: Un despliegue generacional
Hoy en el Búnker, del Ayer al Hoy, he realizado una reorganización táctica que hacía tiempo tenía pendiente. He reunido a gran parte de la familia ProLiant para hacer una foto de grupo que refleja años de búsqueda, restauración y mucha, mucha paciencia.
Desde los cimientos, con el histórico Compaq ProLiant ML350 G1, hasta la eficiencia de mi HP ProLiant ML30 Gen9, cada máquina que veis aquí tiene su propia historia y su propio lugar en la evolución de nuestra tecnología.
Es un orgullo verlos a todos formados, casi como si estuvieran esperando a que alguien, con el equipo adecuado, les devuelva el protagonismo en el rack.
Sin embargo, como en toda familia, aún faltan algunos miembros para que la colección esté completa. Ahora mismo tengo el radar puesto en encontrar los eslabones que faltan: los ProLiant G6 y G7 son mis próximas metas para cerrar ese tramo generacional.
Pero no todo es esperar: ¡tengo buenas noticias! El HP ProLiant ML310 G4 ya está en camino hacia Vigo.
En cuanto aterrice en el Búnker, pasará directamente a boxes para una inspección técnica completa, y por supuesto, os lo enseñaré en cuanto esté operativo.
Seguimos sumando historia, byte a byte. ¡El trabajo no se detiene!
Paz Extrema
Esteban Lorenzo
miércoles, 13 de mayo de 2026
Windows NT Server y Windows CE: El Eslabón Perdido del Búnker
¡Bienvenidos de nuevo al Búnker! Si la última vez hablábamos del aroma al silicio de los 2000, hoy retrocedemos un paso más en la historia para cerrar el círculo de la era dorada de Microsoft.
Hemos incorporado a la colección dos piezas que son puro Rigor de Autor.
El Corazón de la Red: Windows NT Server
Como sabéis, mi próximo objetivo era localizar una unidad de Windows NT Server en buen estado. La búsqueda ha terminado con este kit espectacular.
- Contenido Completo: Incluye los manuales de "Hardware Compatibility List", la guía "Start Here" y el CD original.
- Licencias CAL: Viene con el pack de 10 licencias de acceso de cliente, ideal para nuestra infraestructura.
- Documentación de Filiales: Conserva incluso los folletos informativos originales de Microsoft.
Esta unidad es la pieza que nos faltaba para entender cómo hemos llegado a gestionar el hardware actual.
La Conexión Móvil: Windows CE
Pero el Búnker nunca deja de sorprendernos.
Junto al gigante de los servidores, presentamos el Windows CE
- Seguridad y Autenticidad: El estuche conserva el precinto rojo de seguridad y el certificado de autenticidad con su Product ID intacto.
- Estado Impecable: El disco se encuentra en un estado de conservación envidiable, listo para ser leído por nuestras unidades más veteranas.
Es el complemento perfecto para demostrar la interacción entre dispositivos de mano y servidores profesionales de alto rendimiento.
Un Entorno de Pruebas Real
Con la llegada de la Compaq AP200, que ya trae el sistema instalado, y nuestros periféricos de época, el círculo se cierra. Ver este plástico original es viajar directamente al pasado.
¿Qué os parece esta adquisición?
¡Os leo en los comentarios!
Un Saludo
Esteban Lorenzo
sábado, 9 de mayo de 2026
Antes del Silicio, el Almacenamiento
Antes de sumergirnos en el complejo mundo de los servidores, el diseño de las placas base o la potencia bruta de los procesadores que dan vida a este Búnker, es de justicia detenernos en los cimientos de la informática: los medios de almacenamiento.
A menudo los olvidamos frente al brillo de una CPU de última generación, pero tanto ayer como hoy, la capacidad de guardar, transportar y proteger nuestra información ha sido de una importancia máxima. Sin esas tarjetas perforadas que iniciaron el camino, o la flexibilidad de los floppy disks (los de verdad, ¡jajaja!) que democratizaron el software, no estaríamos hoy gestionando racks ni montando estaciones de trabajo.
En esta primera entrada, vamos a rendir homenaje a esos soportes magnéticos y físicos que, con sus limitaciones y sus ruidos mecánicos inolvidables, escribieron la historia que hoy seguimos expandiendo en el Búnker.
"En un mundo donde ahora escaneamos objetos en 3D para guardarlos en la nube, conviene recordar el tacto de un disquete de 3.5" y lo que significaba tener 1.44 MB de pura libertad en el bolsillo."
Del Agujero en el Cartón al Terabyte de Bolsillo
Para entender dónde estamos, hay que mirar atrás. La aventura de guardar datos no empezó con bits magnéticos, sino con algo mucho más tangible:
Tarjetas Perforadas: El origen de todo. Antes de los discos, la información se "escribía" troquelando cartulinas. Un error en un agujero y el programa entero fallaba. Era el almacenamiento en su estado más mecánico y puro.
La Era del Floppy (5.25" y 3.5"): ¿Quién no recuerda el sonido de la disquetera al leer un disco de 5.25"? Eran flexibles, delicados y marcaron una época. Luego llegaron los de 3.5", con su carcasa rígida y esa pestaña metálica que tanto nos gustaba deslizar. Eran 1.44 MB de capacidad que nos parecían un mundo cuando instalábamos software por fascículos.
La Era de los CD, DVD y Blue-Ray:
Compaq Disc (CD): Con sus 700MB, el CD fue el primer gran salto, pasamos de instalar programas o juegos en 10 disquetes a tenerlo todo en un solo disco plateado, En el BUNKER, todavia guardamos esos CDs grabados a 1x con cuidado extremo.
DVD (Digital Versatil Disc): El salto a los 4.7GB o 8,5GB en doble capa, fue la explosion del almacenamiento multimedia. Para los servidores, el DVD significo poder tener imagenes de sistemas completos y bases de datos pesadas en un solo formato fisico. Fue el estandar que domino nuestras estanterias durante mas de una decada.
Blue-Ray Disc: La culminacion optica con capacidades desde los 25GB hasta los 100GB en sus versiones XL. Aunque hoy la NUBE domina el Blue-Ray sigue siendo el rey para los que buscamos maxima calidad de imagen y sonido sin compresion y almacenamiento masivo de datos, en backups de alta densidad que no dependan de una conexion a internet.
Cintas DDS (Digital Data Storage): Basadas en la tecnología DAT, fueron las compañeras inseparables de los servidores pequeños y medianos durante años. Ver esa pequeña cinta de 4mm trabajar era pura ingeniería; capaz de almacenar gigabytes donde otros medios fallaban, con una fiabilidad que nos permitía dormir tranquilos.
Cintas LTO (Linear Tape-Open): Aquí entramos en la liga de los pesos pesados. El estándar LTO es el monstruo que sigue vivo hoy en día. Desde la LTO-1 con sus 100 GB hasta las versiones actuales que manejan decenas de Terabytes por cartucho. Son el medio elegido cuando el volumen de datos es masivo y la seguridad no es negociable. En el Búnker, una unidad LTO es sinónimo de respeto.
Iomega ZIP y Cintas Travan: Aquí la cosa se pone seria. Las unidades Travan y cintas DDS fueron vitales en el entorno de servidores que tanto nos gusta. Eran cintas magnéticas de alta capacidad para la época (desde 400 MB hasta varios GB), fundamentales para los backups de seguridad cuando los discos duros todavía eran pequeños y caros.
Discos Duros USB, IDE, SCSI, SAS, SSD Y NMVE: Y así llegamos al presente. De los cartones de tarjetas perforadas pasamos a discos duros externos USB con capacidades máximas que ya alcanzan los 20 TB o más en formatos de sobremesa.






























